Mi Abuela Paulina

mi_album_16_SEP57La Abuela Paulina pasó a la eternidad el 2 de Enero de 1996. Totalmente inconsciente falleció en el sanatorio Antártida, Rivadavia y José María Moreno en el barrio de Caballito, Buenos Aires.
Una semana antes del hecho le había sido amputada una pierna ya que la tenía gangrenada debido a una larga historia de diabetes. Por suerte, Yo, Daniel, su nieto, pude verla y despedirme. Pocas palabras cruzamos el día que la ví. Cuando me vió se alegró y se emocionó mucho. Me dijo que nunca se iba a olvidar de mí y que me quería mucho. Pensó que mi viaje a Argentina era por su estado de salud, creyéndose que se iba a morir. La tranquilisé diciéndole que la razón de mi presencia en Buenos Aires era sólo de vacaciones debido a las fiestas de Navidad y fín de año.
Al otro día ya no hablaba ni comía. Comenzó un acelerado descenso hacia la muerte que encontraría días más tarde.
Fue cremada en el cementerio de la Chacarita el día Viernes 5 de Enero y sus cenizas depositadas junto a los restos de su esposo, Horacio Lucas Gómez y del Olmo en el cementerio de Flores. Tenía casi 89 años.
En vida fué Ella la que me nutrió de datos familiares y fué la piedra fundamental para la construcción de nuestro árbol familiar. Siempre recordaré con agrado sus abrazos y sus besos cuando los sábados a la mañana nos iba a visitar a Flores. Muy temprano a la mañana me sentaba yo en la puerta de mi casa, umbral gris y frío, esperando a la abuela Paulina que venía caminando desde la estación Flores del tren Sarmiento. Adivinaba su figura desde más de una cuadra de distancia. Salía yo a corriendo a su encuentro y éra allí cuando la abrazaba y la besaba junto con mi hermana Mónica. Sentía una alegría indescriptible. No éra por conveniencia pués no nos traia nada especial, solo algunos caramelos o chocolatines. Eran su amor y su gran cariño lo que me llenaban de gozo y alegría. Abrazos y besos que solo Ella me daba… nadie más que Ella, mi Abuelita Paulina.