Reencuentro con las bolitas

…a Alejandro Dolina, otro hombre sensible de Flores como yo

 

El pensador de Flores, Manuel Mandeb, se plantea el interrogante de donde fueron a parar los quinientos millones de bolitas que existian en la Argentina de los años ’60. (Ver Crónicas del Ángel Gris de Alejandro Dolina). No hay respuesta. Nadie sabe que les ocurrió ni del por qué de la repentina desaparición del noble juego.

La ciencia persiste en resolver la incógnita de la extinción, sin previo aviso, de los millones de dinosaurios que pululaban por la faz de la tierra mucho antes de que los mamíferos se animaran a evolucionar lo suficiente como para convertirse en seres humanos.De la desaparición de las bolitas no se ocupa nadie.

Decidí hacer algo al respecto. Estaba seguro que en algún lugar de la tierra, el juego todavía seguía vivo y que había civilizaciones que jugaban a él como antaño lo hacía mi padre y sus amigos en la puerta de su casa .

Mis investigaciones al respecto me llevaron a lejanas tierras e inhóspitos lugares. Conocí a multitudes de personas extrañas y extrafalarias. Me enfrenté a tribus de alienígenas antropófagos. Caminé por cornisas de hielo y barro. Me deslicé por laderas llenas de espinos. Dormí en iglúes en el norte de Noruega. Navegué por desolados mares y atravesé interminables desiertos. Luché con fieras salvajes en impenetrables junglas en las que fuí picado por todo bicho con aguijón existente.

Incrementé desmesuradamente mi conocimiento del planeta tierra y sus habitantes, pero de las bolitas….nada. Fueron muchos años de infructuosa búsqueda.

Fué al regreso de mi último y más penoso periplo investigativo cuando una noticia en el diario local me abrió los ojos a la verdad y al entendimiento:

“MUNDIAL DE BOLITA”. “A realizarse en el Greyhound Pub en Tinsley Green el próximo Viernes Santo”.

Mis ojos no lo podían creer. Todo este tiempo perdido en búsqueda de las tan preciadas bolitas y la respuesta estaba a menos de 1 kilómetro de mi casa. En Tinsley Green, Crawley, West Sussex, Inglaterra.

¡ El mismísimo MUNDIAL de BOLITA !.

Lagrimeaba de alegría. Tuve que esperar un tiempo para poder terminar de leer la noticia; tal era el enjuague en el que se encontraban mis ojos. ¿ Como podía ser que luego de tantos años de búsqueda y martirio, la respuesta se encontrara a la vuelta de mi casa ? ¡Todo puede ser en la dimensión desconocida !

Y allí fuí. El Viernes Santo de 1995 presencié con mis propios ojos el MUNDIAL de BOLITA.

Como la investigación es mi mayor debilidad, ya que desde que nací me encuentro investigando cualquier cosa, no dejé que todo terminara allí y me puse averiquar de qué se trataba eso del “MARBLES WORLD CHAMPIONSHIP” (EL MUNDIAL DE BOLITA).

Todo comenzó hace muchísimo tiempo. Hay comprobaciones fehacientes de hallazgos de bolitas de piedra en cavernas habitadas por trogloditas de la prehistoria. En la era paleolítica ya se jugaba una especie de juego con bolitas de piedra. Por su puesto que no se sabe absolutamente nada ni de cómo se jugaba, ni de las reglas a las que se atenía el juego. Solo podemos imaginar al referee castigando a los contraventores de esas reglas con ensañados garrotazos.

Como todo lo que existe a nuestro alrededor, el juego evolucionó. En la Inglaterra del siglo pasado se jugaba a la bolita en las puertas de las Iglesias y en los Centros Comunitarios. Todos los Viernes Santo, se organizaban torneos en los atrios de los Templos como forma de matar el tiempo, a la espera del servicio religioso. A las 12 en punto del mediodía, todo juego cesaba y el público se dedicaba a los menesteres religiosos del día. Tal es así que otra denominacíon para el Vienes Santo era “MARBLES DAY” (Día de las bolitas). Ésta particular costumbre fué olvidándose. Nuevos deportes fueron suplantando el noble juego. Los niños modernos se divierten con otras actividades totalmente diferentes a este pasatiempo. Pero en el Greyhound Pub poco cambió en los últimos 100 años.

Todo comienza a las 7 de la mañana. Los organizadores preparan las canchas que son unos círculos de cemento de 1.80 mts de diámetro también llamados “Ring”. La preparación consiste en hecharle una capa fina de arena y “peinar” a la misma de manera que quede lisa y sin montículos.Se juega individuales y por equipo. Los equipos son de 6 integrantes cada uno. Para elegir quien empieza primero, el árbitro traza una línea en la arena y los capitanes de cada equipo dejan caer sus respectivas bolitas desde la altura de sus narices. Quien más se acerca a la línea es el que comienza el juego. Se colocan 49 bolitas en el centro del círculo y el juego consiste en bochear las mismas de manera que salgan de la cancha. Cada jugador lanza su bolita (Tolly) por turnos, intentando pegarle a otra sin que la de él salga del círculo. Si así ocurriera pierde su turno y le toca al equipo contrario. Si logra sacar del círculo una bolita, sigue jugando desde su nueva posición. Si tiene la mala suerte de que no sale ninguna bolita del círculo y la de él queda en el mismo, ella queda en ese lugar durante una vuelta completa de jugadores y los contrarios tienen el derecho de bochearlo. En el caso que lo logren, el dueño de la bolita bocheada queda descalificado y no vuelve a jugar. Gana el equipo que logre sacar de la cancha la mayor cantidad de bolitas.

Por fín había develado la incógnita del paradero de las bolitas. Si Manuel Mandeb viviera ahora entre nosotros tendría la respuesta a sus interrogantes.

Saludé a los ganadores con un sincero y caluroso abrazo. Los “Barrel Scrapers” : Campeones Mundiales de Bolita y me retiré a mi casa (caminando) con una sonrisa de oreja a oreja.

A pesar del paso del tiempo y el avanse tecnológico, algunos nobles juegos siguen divirtiendo a la gente y refrescando la memoria de aquellos que lo supieron de chicos.

© 1995 Daniel Horacio Eugenio