Julio

Ya era tarde y las luces de los coches en la autopista comenzaban a acelerarse paulatinamente. No los podía oir, el doble vidrio solo dejaba verlos alejarse en busca de sus variados destinos. Yo estaba solo en la habitación del Hotel, matando el tiempo frente a la TV y esperando el llamado.

Cuando sonó el teléfono dudé un instante mínimo, imperceptible; ante los ojos de un buen observador quizás se hubiera notado, mi mente demoró al acto de atender el teléfono solo para autoprotejerse, para no enfrentarse a la realidad. El punto de inflexión entre el antes y el después se encuentra precisamente en el momento de recibir la noticia…. y yo no queria recibir nada.

Cuando no escuché una voz sino sollozos me di cuenta, entendí lo que habia pasado, mis piernas flaquearon y me sentí caer en el vacio. Lloré, sudé, temblé.

Salí a la fria noche en busca de Vicky. Es difícil estar solo cuando se llega al límite máximo de la tristeza.

La noche era distinta a las que habia conocido: Pesada, densa y sin sentido, recuerdo pocas noches como esa.

El coche se movia solitario, cortando la helada noche, estático frente a las estrellas. Yo me dejaba guiar, los ojos fijos en la oscuridad distante, enturbiados por lágrimas de amor y tristeza. Mis pensamientos volaban hacia otra parte…. calles del Sur de Buenos Aires, el Jurado, Spegazzinni, Aerolineas, Madrid y todo aquello que compartí con él.

El sonido te tu voz me volvió a la realidad, estabas allí, al lado mio, te miré por un segundo pero me asusté y volví mi ojos a la ruta.

– No corras Danny, quiero que llegues. No hay apuro, ya todo pasó y estoy bien.

– Donde estás Julio ?

– No importa, no lo entenderias.

– Es otra dimensión ?, es otro Universo ?, estás solo ?.

– No lo entenderias Danny, no tiene sentido interpretar lo que no se puede entender sino es de una sola manera. Algun día te va a tocar a vos.

– Pero quiero saber más !.

– Los quiero Danny, bajá la velocidad y mirá para adelante, no te apures, estoy aquí solo para decirte ADIÓS, ese ADIÓS que no pude darte… Cháu Danito.

– Cháu Julio.


© Daniel Horacio Eugenio —– Heathrow: Abril ’94